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Op-ed by Senator Amanda Cappelletti

For the first time—regardless of their political party, background, or identity—many fellow Americans are exercising their right to protest.

A recent viral video illustrates just how deeply upset people across the political spectrum are with the Trump administration’s violent, forceful, indiscriminate crackdowns on communities across the nation. In fact, about six in ten U.S. adults across ideological lines agree that Trump has “gone too far” with his immigration policies. If anything is clear, it is that no matter where one falls on party lines, we all know that fourth and fifth grade kids running away from our own government is not normal. It can never be normal.

Every day, federal agents are using brute and, in some cases, lethal force, to wreak havoc. More than 30 people died while in Department of Homeland Security custody last year, including Parady La, a member of the Delaware County community. ICE agents have arrested and detained hundreds of U.S. citizens, including those who have fought for and served this country. ICE agents have shot at, and even killed, several people on our streets.

The list of atrocities goes on.

Yet, Republicans in Washington have shown limited political will to rein in their secret police force. Rather, they decided to kick off 2026 by emboldening their agenda, and enabling an ongoing partial government shutdown because apparently, cowering to Trump’s immoral immigration agenda is more important than keeping our country actually working for the people.

The Trump administration has already equipped ICE with a budget that is comparable to the 15 largest military budgets across the globe, and Republicans recently proposed a jaw-dropping additional $10 billion for ICE operations. In Pennsylvania alone, ICE spent $87.4 million in taxpayer dollars in February to purchase a warehouse in Berks County that will serve as a detention center. We have seen firsthand just how inhumane conditions are in these facilities, and the state is bracing for an even greater surge in ICE activity following this purchase—and others that are in progress.

We cannot ignore the reality of this moment: The Trump administration is crossing moral and legal boundaries in its violent quest to reshape the United States, and far too many people with the ability to take action are failing to stop this abuse of power. It is time for Pennsylvania to join other states across the nation, and act.

Passing state laws to protect people from ICE raises complex legal questions, including those related to the Supremacy Clause, intergovernmental immunity, and the 10th Amendment’s anti-commandeering doctrine. The answers are not cut and dry, and the legal landscape is shifting beneath our feet as courts across the country wrestle with how far states can go in refusing to cooperate with, share information with, or facilitate ICE.

However, contrary to the popular belief that there is simply nothing states can do to fight back, clear solutions exist. Those solutions are well within the power of state government to provide, and coalition building among state legislators is already well-underway to ensure substantive progress.

Democrats in Pennsylvania’s legislature have introduced legally-sound, necessary measures that put the safety of every community member first. In the Senate, Senate Bill 1071 would unmask ICE, ensuring transparency for all law enforcement. Senate Bill 1193—recently introduced in March—would prevent civil immigration arrests inside, or within 1,000 feet of, Commonwealth owned facilities and facilities owned or leased by political subdivisions. It would further allow anyone subjected to an unlawful arrest to sue, ensuring their rights are protected and the law is enforced against rogue ICE agents.

We’ve seen similar measures succeed in the courts, particularly in New York, California, and Illinois. These states passed laws to limit cooperation with ICE and won against challenges from the Trump Administration.

Not since the civil rights era has this country witnessed such a profound struggle between state and federal power. Though the President and Republicans, in both Washington and Pennsylvania, seem to think they can decide what is and is not legal for a state to do in this moment, that decision lies with the courts, and the courts only. And, the courts have demonstrated that states have a solid foundation to lean on when fighting for the wellbeing of their people in the face of ICE’s unchecked power.

Now is the moment for Pennsylvania to rise to the occasion as our state partners across the union have, stand our ground, and put legislative proposals into legislative action.

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About Senator Amanda M. Cappelletti: Senator Amanda M. Cappelletti, MPH, JD, represents Pennsylvania’s 17th Senatorial District, which includes parts of Delaware and Montgomery Counties outside Philadelphia. She serves as the Democratic Chair for the Pennsylvania Senate Judiciary Committee and sits on the Pennsylvania Senate Appropriations Committee.


El Gobierno federal no pondrá límites a ICE. Es hora de que los estados actúen.

 

Por primera vez, independientemente de su afiliación política, origen o identidad, muchos estadounidenses están ejerciendo su derecho a protestar.

Un video reciente que se ha hecho viral muestra hasta qué punto personas de todo el espectro político están profundamente indignadas por las redadas violentas, agresivas e indiscriminadas de la administración Trump contra comunidades en todo el país. De hecho, aproximadamente seis de cada diez adultos en Estados Unidos a lo largo de distintas corrientes ideológicas, coinciden en que Trump “ha ido demasiado lejos” con sus políticas migratorias. Si algo está claro, es que, independientemente de la afiliación política, todos sabemos que ver a niños de cuarto y quinto grado huir de su propio gobierno no es normal. Nunca puede serlo.

Cada día, agentes federales utilizan fuerza excesiva y, en algunos casos, letal para causar estragos. Más de 30 personas murieron bajo custodia del Departamento de Seguridad Nacional el año pasado, incluida Parady La, miembro de la comunidad del condado de Delaware. Agentes de ICE han arrestado y detenido a cientos de ciudadanos estadounidenses, incluyendo aquellos que han luchado por este país y han prestado servicios en su nombre. Agentes de ICE han disparado contra varias personas en nuestras calles e incluso han matado a algunas de ellas.

La lista de atrocidades continúa.

Sin embargo, los republicanos en Washington han mostrado escasa voluntad política para poner freno a lo que califican como su propia fuerza policial secreta. Por el contrario, optaron por comenzar el 2026 reforzando su agenda y propiciando la continuación del cierre parcial del gobierno federal, en una aparente muestra de que ceder ante la inmoral agenda migratoria de Trump pesa más que mantener al país funcionando para la ciudadanía.

La administración Trump ya ha dotado a ICE de un presupuesto comparable al de las 15 fuerzas militares más grandes del mundo, y recientemente los republicanos propusieron asignar otros 10 000 millones de dólares para sus operaciones, una cifra que ha generado asombro. Solo en Pensilvania, ICE destinó 87,4 millones de dólares de fondos públicos en febrero para adquirir un almacén en el condado de Berks que funcionará como centro de detención. Las condiciones en estas instalaciones, que hemos podido constatar de primera mano, son profundamente inhumanas, y el estado se prepara para un aumento aún mayor en la actividad de ICE tras esta compra y otras que siguen en curso.

No se puede ignorar la realidad de este momento: la administración Trump está cruzando límites morales y legales en su intento violento de redefinir Estados Unidos, mientras demasiadas personas con capacidad de actuar no logran frenar este abuso de poder. Es hora de que Pensilvania se sume a otros estados del país y actúe.

Aprobar leyes estatales para proteger a la población frente a ICE plantea interrogantes legales complejas, entre ellas, las relacionadas con la Cláusula de Supremacía, la inmunidad intergubernamental y la doctrina de no injerencia federal de la Décima Enmienda. Las respuestas no son sencillas, y el panorama jurídico cambia constantemente mientras los tribunales de todo el país intentan definir hasta dónde pueden llegar los estados al negarse a cooperar, compartir información o facilitar las acciones de ICE.

Sin embargo, contrariamente a la creencia generalizada de que los estados no pueden hacer nada para responder, sí existen soluciones claras. Estas soluciones están plenamente dentro de las facultades de los gobiernos estatales, y la construcción de coaliciones entre legisladores estatales ya está en marcha para garantizar avances sustanciales.

Los demócratas en la legislatura de Pensilvania han presentado medidas necesarias y jurídicamente sólidas que priorizan la seguridad de todos los miembros de la comunidad. En el Senado, el Proyecto de Ley del Senado 1071 obligaría a ICE a revelar su identidad, garantizando transparencia para todas las fuerzas del orden. El Proyecto de Ley del Senado 1193, presentado recientemente en marzo, impediría arrestos civiles relacionados con inmigración dentro de instalaciones propiedad del estado o a menos de 1 000 pies de estas, así como en instalaciones propiedad de subdivisiones políticas o arrendadas por estas. Asimismo, permitiría que cualquier persona sometida a un arresto ilegal interponga una demanda, garantizando la protección de sus derechos y la aplicación de la ley frente a agentes de ICE que actúen al margen de esta.

Medidas similares han tenido éxito en los tribunales, especialmente en Nueva York, California e Illinois. Estos estados aprobaron leyes para limitar la cooperación con ICE y prevalecieron frente a impugnaciones de la administración Trump.

Desde la era de los derechos civiles, el país no había presenciado una disputa tan profunda entre el poder estatal y el federal. Aunque el presidente y los republicanos, tanto en Washington como en Pensilvania, parecen considerar que pueden determinar qué es legal y qué no para un estado en este momento, esa decisión corresponde a los tribunales, y únicamente a ellos. Y los tribunales han demostrado que los estados cuentan con una base sólida en la cual apoyarse al defender el bienestar de su población frente al poder sin control de ICE.

Ahora es el momento de que Pensilvania esté a la altura, como ya lo han hecho otros estados del país, mantenga su posición y lleve las propuestas legislativas a la acción.

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Sobre la senadora Amanda M. Cappelletti: La senadora Amanda M. Cappelletti, MPH, JD, representa el Distrito Senatorial 17 de Pensilvania, que incluye partes de los condados de Delaware y Montgomery fuera de Filadelfia. Se desempeña como presidenta demócrata del Comité Judicial del Senado de Pensilvania y es integrante del Comité de Asignaciones del Senado de Pensilvania.